Madurez digital, factor de crecimiento económico y social

La tecnología por sí misma es un componente determinante para el desarrollo de las sociedades modernas, pero no es suficiente para garantizar el crecimiento equilibrado e integral de las naciones modernas. El término Madurez Digital, de acuerdo con el estudio de Cisco Digital Readiness Index 2019, debe considerar múltiples componentes en un modelo holístico en el que se tomen en cuenta  diversos aspectos económicos, sociales y culturales, de forma que se pueda medir eficazmente si una región o un país se encuentra en una de las siguientes etapas: la primera, de activación digital, la segunda de aceleración y la tercera de amplificación. Esto se obtiene cuantificando los componentes mencionados, de forma que se construyan “calificaciones” para cada nación evaluada.

A primera vista, el resultado del estudio no arroja grandes sorpresas en lo que se refiere a la madurez digital de los países más desarrollados del mundo, mismos que en su mayoría se hallan en la tercera etapa (amplificación). Otros países como México y varias de las naciones Latinoamericanas, se ubican en un grado de aceleración que amerita atención específica a ciertos aspectos de la agenda digital para poder progresar en la escala. Buena parte del continente africano y algunas naciones del centro-sur de Asia, aún se encuentran en una etapa de activación, lo que implica que aún deberán “despertar” a la realidad y a las oportunidades que ofrece la digitalización para reducir la tremenda brecha de desarrollo que presentan.

Este estudio de Cisco tiene diversas bondades: por un lado, la construcción de un modelo de madurez digital multi-variable y multi-dominio, permite que la evaluación específica de un país o de una región pueda practicarse dándole atención a los aspectos más críticos que requieren desarrollo: por ejemplo, la inversión pública, un ambiente propicio de emprendedurismo, la generación de habilidades digitales en la población, el ritmo de adopción tecnológica y la facilidad de hacer negocios, entre otras varias. Esto permite, entre otras cosas, que pueda ser utilizado en la priorización de políticas públicas y planes de desarrollo.

En este sentido, hay una interesante correlación que Cisco encontró entre la madurez digital de un país o una región e indicadores relevantes de desarrollo, tales como el ingreso per cápita, el producto interno bruto, el cuidado del medio ambiente, e inclusive, el índice de felicidad. La brecha actualmente existente entre aquellas naciones más prósperas, intensivas en digitalización (grado 3: amplificación) y el resto del mundo, seguirá creciendo de manera divergente en tanto no sea adoptada la tecnología en todos estos conceptos en el resto del mundo. Esta disrupción digital cobra especial importancia en los años venideros, ya que de acuerdo con el Estudio Anual de internet de Cisco,  se proyecta que para el año 2023 habrá 5.3 mil millones de usuarios de internet en el planeta, dos terceras partes de la población mundial y los dispositivos conectados a una red IP (teléfonos inteligentes, relojes, automóviles, cámaras de vigilancia, robots en la industria de manufactura, refrigeradores, televisiones, entre muchos otros) serán tres veces más que el número de usuarios, con Estados Unidos de América, Corea del Sur y Japón a la cabeza en este indicador de dispositivos conectados per cápita.

Otro importante habilitador de desarrollo será la marcada aceleración de la cual serán objeto las redes móviles con la introducción de 5G: Cisco destaca que la velocidad promedio de 5G en 2023, será 13 veces más rápida que la conexión promedio (3G/4G) de hoy. Las oportunidades que esto ofrece en materia de movilidad, densidad digital y nuevos modelos de negocio en el área de salud, comercio al detalle, entretenimiento, automotriz, entre otras,   serán vastas, a lo que se suma que 40% de las arquitecturas de negocio descansarán en procesos habilitados por redes definidas por software  (SD-WAN, por sus siglas en inglés).

Un enorme reto que se presenta a las naciones en estados intermedios de madurez digital, como México, es el educativo. Para hacer frente a esta disrupción digital acelerada y para tomar provecho de las oportunidades que ofrece en el mediano plazo, es necesario que las nuevas generaciones cuenten con las habilidades digitales necesarias para incorporarse desde edad temprana a un entorno de conocimientos digitales que les proporcionen herramientas y prácticas suficientes. Adicionalmente, la creación de profesionales especializados en áreas de alta relevancia, tales como la robótica, ciberseguridad, minería de datos, internet de las cosas, ciencia de datos y diseño de nuevos modelos digitales que se sumen al desarrollo tradicional de sistemas en que los profesionales aporten su conocimiento al desarrollo de negocios y de mejora de servicios gubernamentales y de la comunidad y no solamente en la operación de las redes o las estructuras informáticas tradicionales.

México se encuentra ante una invaluable oportunidad para aprovechar las condiciones globales actuales y las coyunturas tecnológicas de los siguientes tres años, para incorporar en su Agenda Digital los elementos clave para moverse de un nivel de “aceleración” a un nivel de “amplificación”, con todas las bondades que en materia de progreso, inclusión y desarrollo económico, traería esto a nuestro país.

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