Adaptándonos a la nueva normalidad

Los últimos meses han sido una experiencia totalmente nueva para los colombianos. Nunca había existido tanta gente confinada en sus casas, y no nos habíamos visto obligados a encontrar soluciones para mantener la “normalidad” del trabajo y del aprendizaje. Aunque el trabajo desde casa sea ahora la “nueva normalidad”, la velocidad a la que individuos y organizaciones se han tenido que adaptar a este cambio nos ha obligado a innovar. No sólo tenemos que encontrar formas para asegurarnos de que nuestros  negocios continúen con las menores interrupciones posibles, sino que también necesitamos hacerlo de una manera segura.

La adaptación es la necesidad del momento

Con foco en mantener la continuidad del negocio en medio de esta emergencia sanitaria, las organizaciones necesitan pensar en soluciones tanto de corto como de largo plazo.  La mayoría de las empresas no ha llegado aún al punto de tener la infraestructura de TI adecuada, y los hogares tampoco están lo suficientemente equipados para permitir un trabajo a distancia sin contratiempos. Un reporte reciente de la firma de investigación y consultoría Gartner señaló el hecho de que la tecnología y/o infraestructura inapropiada de muchas organizaciones ha sido el mayor obstáculo para el trabajo remoto efectivo.

Hoy difícilmente existe un aspecto de la vida que permanezca intacto. Las empresas han estado en la primera línea de esta adopción y se han hecho inversiones significativas en este frente. Sin embargo, la mayoría de las inversiones en TI de los últimos años se centraron alrededor de la oficina. En consecuencia, muchas compañías han tenido que luchar para mantener la continuidad del negocio puesto que sus empleados no han podido operar desde casa.  Los gobiernos también han enfrentado esta situación ya que una gran parte de la infraestructura de TI del gobierno está conformada por equipos de escritorio, un hecho que presenta evidentes desafíos para el escenario ideal del trabajo remoto.

Trabajar a distancia conlleva sus propios retos de colaboración, conectividad, y seguridad.  Las empresas deben pensar en formas de abordar estos temas para lograr adaptarse eficientemente. El primero es bastante sencillo: un computador portátil con micrófono y audífonos habilitados, conectividad Wifi, así como herramientas de colaboración; esto es todo lo necesario para que un empleado inicie sesión de manera remota y mantenga funcionando las operaciones.

Luchando en un territorio desconocido

En una situación donde la mayoría de la fuerza laboral está colaborando de manera remota, también se pueden presentar riesgos para la información sensible. El hogar y las redes son vulnerables ante los cibercriminales. La seguridad de las redes y de los dispositivos se ha vuelto una de las mayores preocupaciones para las empresas de todos tamaños.  Hay una necesidad extrema de considerar una seguridad adecuada para asegurar la movilidad y la flexibilidad de tal manera que el personal pueda trabajar a la distancia cuando sea necesario con el objetivo de mantener a flote los servicios en tiempos difíciles como el de ahora.

Resolviendo el enigma

A pesar de que la mayoría de la infraestructura de TI de la oficina está diseñada para brindar protección en contra de amenazas, un hogar común puede no tener el nivel adecuado de solución de seguridad. Los endpoints tales como los computadores personales, las impresoras, los routers Wifi, y los dispositivos IoT se encuentran en la primera línea del campo de batalla contra la ciberseguridad. Invertir en dispositivos que cuenten con características de seguridad avanzadas como conectividad LTE integrada, apagadores de cámaras web, y seguridad del BIOS debería ser la prioridad principal.

Además, las empresas y el gobierno también deberán poner especial atención en el asesoramiento a los colaboradores sobre las mejores prácticas de seguridad mientras trabajan a distancia y hacer obligatorio el acceso mediante la autenticación multifactorial. De ahora en adelante, veremos una creciente necesidad de colaboración remota en todos los sectores, especialmente en la industria de la salud y en los servicios públicos.

¿Qué nos espera en el futuro?

El mundo abierto y sin fronteras ha sido frustrado por una situación sin precedentes. Las empresas y los gobiernos están mostrando resiliencia y se están adaptando a la nueva normalidad. El lado positivo es que tenemos clara la priorización para el futuro. Los planes de gestión de riesgos para las empresas, tanto públicas como privadas, tendrán que ser revisados, los protocolos de seguridad deben ser atendidos, y la infraestructura necesita estar actualizada para ofrecer movilidad y flexibilidad con el objetivo de enfrentar cualquier eventualidad que pudiera presentarse nuevamente. Esto no tiene por qué ser desalentador ya que la colaboración y la seguridad no giran únicamente alrededor de la tecnología.

Los individuos, las empresas, y los gobiernos necesitamos invertir en herramientas y soluciones tecnológicas adecuadas y con el nivel apropiado de seguridad para construir una cultura que nos garantice que podamos trabajar sin complicaciones y de manera eficiente en cualquier momento y en cualquier lugar. Esta es la única forma en la que podemos asegurarnos de que los efectos de cualquier eventualidad similar no lleguen a causar una interrupción en nuestras vidas como lo estamos viviendo ahora.

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