Opinión

Teletrabajo, un viejo conocido que llegó al rescate

El teletrabajo no es algo reciente o desconocido para el mundo tecnológico. En las últimas décadas, gran cantidad de organizaciones han venido integrando procesos y plataformas para que sus colaboradores realicen sus labores y accedan a los recursos digitales que requieren sin tener que estar ‘amarrados’ a un espacio físico, desde sus casas y a la hora que los necesiten.

Esa es una de las grandes premisas del software en la nube (que en Zoho venimos desarrollando desde 1996) llevar las herramientas que necesitan los trabajadores para elevar su productividad hasta el lugar donde se encuentren a través de internet. Un esquema que además mejora la calidad de vida de los usuarios, disminuye sus riesgos y reduce los costos de las empresas, que pagan por el uso del software y no por sus licencias.

Ahora, el teletrabajo está atravesando por un gran auge, ante la necesidad de garantizar la continuidad de los negocios en el actual contexto de aislamiento social obligatorio que han impuesto la mayoría de países para contener la pandemia por el Covid-19. Esta situación está transformando al trabajo como se conocía y está derribando los mitos y prejuicios que existían alrededor del teletrabajo, su efectividad y sus resultados.

CAT

Un estudio elaborado por la bolsa de empleo en línea Randstad dice que 70% de los trabajadores desearía desempeñar sus tareas desde la casa o desde otros lugares. Ocho de cada diez personas de entre 25 y 34 años desearían tener este formato en sus compañías pues consideran que contribuye a un mejor balance entre vida privada y empleo, al tiempo que incrementa la creatividad, la productividad y el nivel de satisfacción laboral.

Ante una realidad sin pandemia y aislamiento social, como la que veremos en algunos meses, ¿qué podemos esperar del teletrabajo en las empresas?

Algunas pondrán en marcha una modalidad conocida como ‘Local’, en la cual el empleado tiene un espacio de trabajo al interior de la compañía, pero puede alejarse de él mediante ‘home office’. Otras optarán por un esquema ‘Semitotal’, caracterizada por colaboradores que trabajan fuera de la oficina pero reportan a sus superiores una vez por semana. Finalmente, está la conocida como “Nómade”, donde el colaborador puede trabajar en espacios de coworking dentro de la empresa o desde su casa.

Cualquiera sea la metodología aplicada, todas ellas se podrán poner en marcha siempre y cuando esté garantizado el soporte de herramientas digitales necesario para el correcto desarrollo de la labor diaria. En este sentido, la integración de suites completas como un verdadero sistema operativo, que involucra cada uno de los aspectos de la organización, funciona como catalizador y es capaz de mejorar la productividad antes esta nueva normalidad.

Con este propósito desarrollamos Zoho One como conjunto de aplicaciones que funcionan colectivamente y que permiten que un negocio opere por completo en la nube, con un inicio de sesión único para más de 45 aplicaciones web y móviles que garantizan una administración y aprovisionamiento centralizados.

Una encuesta global de International Workplace Group (IWG), una empresa multinacional que proporciona espacios de trabajo flexibles, revela que “el 87% de los empresarios argentinos cree que su organización resultaría más productiva gracias a la flexibilidad en la forma de trabajar”.

A pesar de estas cifras, no todos los trabajos pueden realizarse de forma remota. Según un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), tan solo entre 27% y 29% de todos los trabajos tiene el potencial para realizarse desde el hogar. Una cifra que se reduce aún más si tenemos en cuenta que se estima en 18% el uso efectivo de TIC en los hogares.

Es claro que la transformación digital está rezagada, ya sea en el aparato productivo o en los hogares de Argentina. En este sentido, es necesario desarrollar una estrategia que permita llegar a los segmentos empresariales más alejados, así como subsanar las grandes heterogeneidades de los aglomerados urbanos.

Al final de la pandemia, cada empresa deberá buscar la modalidad de teletrabajo que mejor se ajuste a su actividad, para invertir en la estructura tecnológica necesaria. Pretender regresar a una cotidianidad tradicional con jornadas laborales extendidas, reuniones netamente presenciales de difícil coordinación y mayor proporción del tiempo fuera de casa ya no será una realidad a la que los colaboradores quieran regresar.

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