Neobancos en Latinoamérica redefinen la industria bancaria

En los últimos años, los neobancos y challenger banks han dejado de ser alternativas para convertirse en competidores directos de la banca tradicional. Con un enfoque ágil, flexible y centrado en el usuario, estas entidades han diversificado su portafolio de productos y están marcando el futuro del sector financiero. Temenos, empresa de software bancario, explica por qué la tecnología juega un papel clave para escalar la operación de los neobancos, cumplir con regulaciones y ofrecer experiencias innovadoras a millones de clientes.

De acuerdo con Fortune Business Insights, el tamaño del mercado global de la banca digital se valoró en 98.400 millones de dólares en 2023 y se proyecta que alcanzará los 3.406,47 mil millones de dólares para 2032, con una tasa compuesta de crecimiento anual (CAGR) del 48,6%. Latinoamérica no es ajena a esta transformación: se espera que el mercado regional crezca a una tasa anual superior al 5% entre 2025 y 2030, con Brasil y México liderando una expansión hacia mercados más pequeños, según Mordor Intelligence.

‘Los neobancos han pasado de ser proveedores de cuentas digitales y pagos a convertirse en actores clave del ecosistema financiero, ampliando su oferta con créditos, inversiones y servicios empresariales personalizados. Su enfoque digital les permite operar con mayor eficiencia y menores costos, sin las limitaciones de sistemas legados, lo que los hace atractivos para nuevos segmentos de clientes’, explica Alejandro Masseroni, regional sales leader – NextGen financial services de Temenos.

A medida que los neobancos consolidan su presencia en el ecosistema financiero, su evolución va más allá de la tecnología: están redefiniendo la manera en que las personas y empresas acceden, gestionan e invierten su dinero. Estas son algunas de las tendencias que impulsan su crecimiento:

Tecnología para competir en las grandes ligas

La tecnología se ha convertido en un aliado fundamental para que los neobancos operen con la misma solidez que los bancos tradicionales. La arquitectura en la nube facilita la escalabilidad y reduce costos operativos, mientras que un core bancario flexible permite integraciones rápidas sin reconstruir sistemas desde cero, lo que acelera la adopción de nuevas tecnologías y productos.

Casos de éxito como el de Ualá, que inició operaciones sin licencia y recientemente adquirió ABC Capital en México, y Qik, un speedboat independiente de un banco tradicional, demuestran cómo un core bancario adecuado impulsa la expansión y competitividad en el mercado financiero global. Una de las ventajas de empresas especializadas en tecnología para la banca, como Temenos, es su capacidad para integrarse fácilmente con sistemas heredados o construir una infraestructura moderna desde cero, lo que permite competir sin importar el punto de partida tecnológico.

‘El crecimiento de los neobancos en Latinoamérica refleja el potencial de una industria que apuesta por la agilidad, la eficiencia y la innovación tecnológica. Por ello, necesitan un core bancario modular y nativo digital que esté a la altura de su innovación y expansión, y que cumpla con las regulaciones y normativas necesarias para fortalecer su seguridad y confiabilidad. En Temenos, nos comprometemos a seguir impulsando su evolución, proporcionándoles las herramientas necesarias para competir en las grandes ligas y redefinir el futuro de la banca en la región’, concluye Masseroni.

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