Fiskil: el motor estratégico del Open Finance y la democratización de datos en Latam

Karol Benavides, Directora Regional de Alianzas y Estrategia de Fiskil para Latinoamérica. Claves para entender cómo la apertura de datos financieros está transformando la relación entre usuarios, bancos y fintech en la región.

La evolución del sistema financiero en Latinoamérica entra en una nueva fase marcada por la apertura, la interoperabilidad y el uso estratégico de los datos. El Open Finance revoluciona la industria, al impulsar un modelo más competitivo, inclusivo y centrado en el usuario.

Fiskil, compañía global especializada en proveer soluciones tecnológicas de Open Finance y Open Data, explica qué es este esquema, por qué es relevante y cómo transforma la forma en que operan bancos y fintech, así como la manera en que las personas acceden, gestionan y se benefician de sus productos financieros. Prensario TI Latin America conversó con Karol Benavides, directora Regional de Alianzas y Estrategia de Fiskil para Latinoamérica.

¿Qué servicios ofrece Fiskil para colaborar al aumento del Open Finance?

Karol Benavides: Desde Fiskil jugamos un rol muy claro dentro del ecosistema: ser un habilitador de las finanzas abiertas. Somos una compañía global enfocada en proveer infraestructura de Open Finance y Open Data y eso significa que ayudamos a que bancos, fintech, aseguradoras y otros actores puedan conectarse entre sí para compartir datos financieros de forma segura, escalable y cumpliendo con la regulación.

En la práctica, resolvemos una capa bastante compleja que va mucho más allá de la tecnología. Entre la entidad que provee el dato y la que lo recibe hay procesos de integración, autenticación tanto del tercero como del usuario, gestión de consentimiento, control de accesos, trazabilidad y cumplimiento normativo. Todo eso lo estructuramos nosotros para que el intercambio de información se dé en condiciones óptimas.

Nuestro objetivo es que las entidades no tengan que construir esa infraestructura desde cero. Les damos esa base para que puedan concentrarse en su negocio, en sus clientes y en crear mejores productos. Por eso hablamos de ser un socio estratégico dentro de esta evolución hacia una economía basada en datos compartidos.

¿Cómo integra la IA a sus servicios?

El avance no está en abrir datos, sino en activarlos, y ahí es donde la inteligencia artificial juega un rol fundamental. Cuando un usuario autoriza el uso de su información se genera una cantidad de datos que, bien analizados, permiten entender su comportamiento financiero de una manera que antes era imposible. Las entidades financieras pueden evolucionar hacia ingresos basados en servicios y no solo en productos, mientras los usuarios acceden a experiencias más simples, relevantes y a nuevas formas de financiamiento basadas en datos que antes no eran visibles.

Esto cambia completamente la lógica del sistema, pues permite ofrecer soluciones diseñadas sobre el comportamiento real del usuario y no únicamente sobre su historial crediticio tradicional. Y cuando eso se combina con la interoperabilidad, que es uno de los pilares del Open Finance, se puede trabajar sobre una visión mucho más completa de la persona, mejorando tanto la experiencia como la toma de decisiones. Es un componente que está evolucionando muy rápido dentro del ecosistema y que va a seguir ganando protagonismo en la medida en que el modelo madure en la región.

¿Cómo funciona la coopetencia? ¿Encontrás resistencias en los bancos tradicionales?

La coopetencia es un cambio de paradigma. Durante mucho tiempo, las entidades financieras compitieron desde modelos completamente cerrados, donde los datos eran un activo que se protegía, pero ahora estamos pasando a un escenario donde competir sigue siendo importante, pero también lo es cooperar.

Esto implica que bancos, fintech y otros actores pueden construir soluciones conjuntas que beneficien al usuario final en un modelo donde todos ganan; aunque requiere un cambio cultural profundo.

Al inicio sí encontramos resistencias, sobre todo en la banca tradicional, porque compartir datos generaba temor a perder clientes o ventaja competitiva. Pero esa conversación ha evolucionado mucho y actualmente muchas entidades ya entienden que esta es una tendencia estructural y que, si la abordan desde la innovación, pueden ampliar su alcance, crear nuevos modelos de negocio y generar más valor.

¿Qué beneficios trae para los usuarios el Open Finance?

El cambio más importante es, sin duda, el rol del usuario, ya que en el modelo tradicional la información estaba en manos de las entidades, pero ahora el usuario pasa a ser el dueño de sus datos y decide con quién compartirlos, para qué y por cuánto tiempo.

Esto tiene un impacto muy tangible en la vida cotidiana, pues cada usuario puede ver todos sus productos en un solo lugar, entender mejor su situación financiera y acceder a ofertas mucho más personalizadas. También recibe recomendaciones más inteligentes que le permiten tomar mejores decisiones y mejorar su salud financiera.

Además, se amplían las opciones para el usuario, quien deja de estar limitado a una sola entidad y puede elegir entre múltiples alternativas dentro del sistema.

¿Por qué lo consideran un modelo más ‘democrático’?

Porque amplía el acceso y redistribuye el poder dentro del sistema financiero. Durante años el acceso estuvo limitado por modelos de evaluación muy tradicionales que dejaban afuera a una enorme parte de la población, ya sea por falta de historial crediticio o simplemente porque el sistema no había podido llegar hasta ellos.

El Open Finance permite incorporar nuevos tipos de datos y construir una visión más completa del usuario, abriendo la puerta a personas que antes estaban fuera del sistema o subatendidas para que accedan a financiamiento en condiciones más justas y basado en datos reales. Por otro lado, las entidades pueden llegar a sectores que antes no estaban atendidos, así que el gana-gana es real.

Y el hecho de que el usuario tenga control sobre su información cambia completamente la dinámica, pues ya no es la entidad la que decide sino la persona, lo cual hace al modelo genuinamente más equitativo.

¿Cómo los gobiernos pueden colaborar para que crezca este modelo?

El rol del gobierno y del regulador es fundamental, sobre todo para generar confianza y establecer reglas claras sobre cómo se comparten los datos, bajo qué condiciones y con qué estándares de seguridad. Pero también es clave encontrar un equilibrio, pues un exceso de regulación puede frenar la innovación mientras que la falta de reglas genera riesgos reales.

Brasil es el gran ejemplo para la región, ya que arrancó entre 2019 y 2020 y en estos casi seis años ya tiene resultados tangibles en adopción digital e inclusión financiera. Además tomaron una decisión muy sensata, ya que implementaron las finanzas abiertas en paralelo a su sistema de pagos inmediatos, Pix. Los pagos son algo cotidiano y de este modo la gente se familiariza con el modelo de forma natural, pues cuando juntas esas dos conversaciones ocurren cosas maravillosas a nivel de experiencia.

Lo que en general hemos visto en Brasil, Chile y Colombia es que el avance más sólido ocurre cuando hay trabajo conjunto entre sector público, sector privado y proveedores de tecnología, escuchando experiencias de otros mercados y adaptando esos modelos a la realidad local en lugar de empezar desde cero.

¿Qué medidas de seguridad adoptan, teniendo en cuenta que estamos en una época de mayores ataques?

La seguridad es la base de todo, ya que sin confianza el modelo simplemente no funciona. Y lo primero que hay que entender es que en el Open Finance los datos no circulan libremente. Se comparten únicamente entre la entidad que los provee y la que los solicita, con el consentimiento del titular, y el dato no sale de ahí.

Esa autorización además no es genérica, ya que el usuario no está autorizando a una entidad a acceder a toda su información de manera indefinida. Está autorizando el acceso a ciertos datos en particular, con un propósito específico y durante una vigencia puntual. Eso es un cambio muy relevante frente al esquema actual en Colombia, donde los datos suelen compartirse no solo con la entidad autorizada por el usuario sino también con sus aliados, bajo autorizaciones amplias. El Open Finance elimina esas autorizaciones generales y de este modo evita que los datos se compartan indiscriminadamente y que el usuario quede desprotegido.

A eso se suman los estándares tecnológicos y regulatorios que blindan el dato para que no existan fugas de información ni fraudes ni suplantaciones, y desde Fiskil nos aseguramos de que toda esa capa esté correctamente implementada para proteger tanto a las entidades como a los usuarios.

Volviendo a Fiskil, ¿qué proyección hacen desde la compañía para el resto del 2026?

Estamos en un punto de inflexión, ya que el Open Finance dejó de ser una conversación conceptual y está empezando a convertirse en una realidad operativa en varios mercados de la región. Colombia acaba de dar un paso muy concreto con el Decreto 0368 de abril de 2026, que establece un modelo de finanzas abiertas de carácter obligatorio y define participantes, tipos de datos y derechos de los usuarios.

Para este año vemos una etapa de consolidación en la que más entidades van a pasar de la intención a la implementación, y desde Fiskil vamos a seguir acompañando ese proceso, ampliando nuestra presencia en Latinoamérica y compartiendo los aprendizajes que ya tenemos de Australia, Europa y Estados Unidos. También vemos una evolución hacia nuevos modelos de negocio basados en datos, pues las entidades van a empezar a generar valor no solo desde productos sino desde servicios y experiencias mucho más personalizadas.

¿Qué diferencia a la empresa con la competencia?

Nuestra diferencia está en la combinación de experiencia, enfoque y rol dentro del ecosistema. Por un lado, somos una compañía global con presencia en mercados como Australia, Europa y Estados Unidos, lo que nos permite traer aprendizajes concretos y casos de uso que ya han sido probados; pero por otro, no solo ofrecemos tecnología, sino que acompañamos a las entidades en todo el proceso de  integración, cumplimiento regulatorio, seguridad y estrategia.

De igual forma, entendemos nuestro rol como habilitadores del ecosistema completo y no resolvemos un punto aislado, sino que facilitamos que todo el sistema funcione de manera conectada, segura y eficiente, que es lo que realmente permite que el Open Finance crezca.

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