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El desarrollo tecnológico inclusivo será crucial para el futuro de Argentina

Calum Chace es un escritor y futurólogo británico que cree en la inteligencia artificial como el pilar de una sociedad utópica en la que la humanidad debería disfrutar de una ambulancia radical.

¿Esto puede ser real? Debemos abordar los retos y preguntas que surgen a partir del miedo, recelo y resistencia que las personas siguen mostrando frente a tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.

Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe apunta a que, en Argentina, el riesgo de sustitución laboral en algunos empleos es de 60% como resultado del avance de la automatización. A nivel mundial, unos 800 millones de trabajadores podrían ser reemplazados por robots, según McKinsey.

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Sería irreal pensar en un futuro distópico con máquinas tratando de erradicar todo rastro de vidas humanas, así que la verdadera pregunta que debemos plantearnos es cómo podemos aprovechar las nuevas tecnologías para mejorar nuestras vidas, al tiempo de desarrollar nuevas habilidades.

La realidad es que el auge de la IA, el blockchain, la realidad virtual, el Internet de las Cosas o el metaverso están planteando nuevos paradigmas en la manera que nos relacionamos, pero, sobre todo, en la forma en que las empresas adoptan tecnologías para llegar a nuevos clientes y mercados.

Esto es cierto, pero no necesariamente debido a la inteligencia artificial. La automatización del trabajo y la sustitución del empleo ha existido siempre –la llegada de los tractores al campo, las máquinas en las fábricas, los cajeros automáticos, etc–. Sin embargo, ahora su avance es más acelerado.

Las empresas compiten en un entorno de transformación digital. Por esta razón, la inclusión digital debe ser parte de la agenda pública, con el objetivo de fomentar la participación de la población en nuevos modelos políticos y económicos, basados en una nueva realidad.

Tecnología centrada en las personas

En el marco de la serie ‘Trailblazers Latinoamericanos’, de Salesforce, Rebeca Hwang, cofundadora y Managing Partner de Rivet Ventures, un fondo de inversión enfocado en empresas lideradas por mujeres, comentó que, con el correcto enfoque, la tecnología puede dar nuevas herramientas a la sociedad, como en el caso de la educación.

‘Hace 20 años ese tipo de volumen de acceso a la educación no lo hubiéramos podido alcanzar, hoy ya llegamos a una etapa como sociedad donde podemos crear este tipo de accesos a la educación para luchar contra la desigualdad’, dijo Hwang.

La inclusión es un tema clave para Hwang. Como mujer y madre, la emprendedora hace hincapié en que las empresas deben buscar un sentido social y humano para ayudar a la sociedad. ‘A nivel organización podemos crear un ambiente seguro emocional para las mujeres, quienes en general tenemos más identidades y obligaciones fuera del trabajo. Debemos ser capaces de crear sistemas de apoyo donde exista la flexibilidad, la empatía y el entendimiento’.

Al respecto, Alejandro Anderlic, director de Asuntos de Gobierno para Latinoamérica de Salesforce, destacó que la tecnología debe jugar un papel clave para reducir las desigualdades en la región en lugar de ampliar la brecha.

Agregó el ejecutivo: ‘El sentido del propósito puede llevarnos a lograr que esta tierra tan rica, que es Latinoamérica, pueda tener oportunidades para todos, y se puedan aprovechar, por ejemplo, los grandes beneficios de la tecnología’.

Es claro que la humanidad inteligente debe distinguirse no sólo por tener un perfil tecnológico, sino también un desarrollo de inclusión y bienestar. A su vez, las empresas deben entender que sus empleados actuales son mentes inquietas y creativas, que ven a la productividad sin prejuicios sociales.

En suma, la tecnología tiene el potencial de crear oportunidades y beneficios para la sociedad. Por el bien de todos, ojalá que Calum Chace tenga razón.

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