La banca colombiana destina $1,7 billones de pesos anuales a prevención del fraude y ciberseguridad, equivalente a seis veces el presupuesto del Ministerio de Ciencia y Tecnología, y aun así enfrenta 94 ataques por segundo contra el sistema financiero, según datos de Asobancaria presentados en el congreso SAFE 2025. Ante este panorama, el sector acelera la migración de procesos estratégicos hacia esquemas de nube soberana, con mayor control sobre los datos, menor exposición a terceros y capacidad de respuesta local.
‘Antes la pregunta era cuánto cuesta la nube. Hoy los directivos nos preguntan dónde están mis datos, bajo qué jurisdicción operan y qué pasa si mañana hay un incidente. Eso es soberanía digital, y está cambiando la forma en que las organizaciones toman decisiones de infraestructura’, afirmó Luis Carlos Torres, director comercial de Ilkari Colombia.
Para una industria que opera en tiempo real, una hora de caída puede costar más que un año de inversión en infraestructura. La interrupción no solo afecta pagos, transferencias y canales digitales; también impacta la confianza del consumidor y la reputación de la entidad.
Por ello, cada vez más organizaciones financieras avanzan hacia modelos híbridos que combinan la agilidad de la nube pública con entornos locales de alta disponibilidad para procesos sensibles, como bases de datos estratégicas, plataformas transaccionales y sistemas core.
La decisión ya no es exclusivamente tecnológica. Hoy involucra también a áreas financieras, riesgo y alta dirección, que evalúan tiempos de recuperación, previsibilidad de costos, trazabilidad y gestión de terceros con el mismo rigor con que analizan eficiencia operativa y cumplimiento normativo. La resiliencia pasó de ser un asunto de TI a una prioridad de negocio.
En ese contexto, Colombia aparece bien posicionada para liderar esta transición gracias a la madurez de su sistema financiero, el crecimiento sostenido de los servicios digitales, un ecosistema fintech dinámico y la demanda de plataformas de misión crítica. Esto abre la puerta para consolidar al país como un centro regional de servicios financieros soportados en infraestructura confiable y de control local.
Al alojar los datos en Colombia, además de mejorar los tiempos de latencia, las entidades evitan la salida de información del país y facilitan el cumplimiento de los requerimientos de la Superintendencia Financiera en materia de residencia de datos, continuidad de negocio y gestión de terceros. Ilkari cuenta con certificaciones como ICREA Nivel IV, DCOS Nivel de Madurez 4, TIA-942-C Clasificación 3, ISO 27001:2022 e ISO 22301:2019, que respaldan altos estándares de disponibilidad, seguridad de la información y continuidad del negocio, fortaleciendo la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo de sus clientes.
‘No se trata de reemplazar la nube pública. Se trata de saber cuáles cargas pueden vivir allí y cuáles no. Cuando algo falla, el impacto no es solo operativo: también es reputacional, regulatorio y de confianza. Eso cambia completamente la conversación con los tomadores de decisión’, concluyó Torres.






