INNOVATTEK, evento organizado por Softtek, se realizó en Bogotá y reunió a líderes empresariales, expertos en tecnología y responsables de transformación digital para discutir cómo están operando las organizaciones frente a una automatización que avanza más rápido que su capacidad de adaptación.
El encuentro sirvió para poner sobre la mesa tendencias clave, pero, sobre todo, para abrir conversaciones directas con las empresas sobre sus desafíos reales y las decisiones que están tomando para responder a estos cambios.
Luis Martínez, Country Manager para Colombia de Softtek, explicó que el objetivo es abrir conversaciones prácticas sobre lo que está ocurriendo en las organizaciones. ‘Hace un par de años la inteligencia artificial era algo nuevo o experimental. Hoy ya está instalada en las compañías y está impactando la forma en que trabajan los equipos, cómo se relacionan las áreas de tecnología con las de negocio y la velocidad con la que se ejecutan los procesos’, afirmó.
Ese avance acelerado también ha traído nuevos retos. Muchas empresas han desarrollado soluciones como chatbots, agentes automatizados o herramientas de analítica avanzada, pero sin una visión integral. El resultado es un ecosistema fragmentado, con iniciativas que funcionan de manera aislada. Para la compañía, el siguiente paso es ordenar ese crecimiento, establecer gobierno sobre las soluciones y asegurar que los temas de seguridad se consideren desde el inicio.

La organización ha desarrollado su propia plataforma, Frida, para gestionar implementaciones de inteligencia artificial dentro de las organizaciones, pero mantiene un enfoque abierto que le permite integrarse con distintos modelos y tecnologías según las necesidades de cada cliente. Más allá de la herramienta, el énfasis está en entender los problemas específicos de cada empresa y construir soluciones a la medida.
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo el retorno de inversión. La adopción avanza rápido, pero las compañías necesitan ver resultados tangibles. Martínez plantea que esto depende, en gran medida, de dos factores. El primero es la calidad de los datos. Sin una base organizada y confiable, cualquier iniciativa pierde efectividad. En este punto, soluciones empresariales como los ERP, junto con aliados como SAP, juegan un papel clave al estructurar la información y hacerla utilizable.
El segundo factor es la comprensión completa de los procesos de negocio. No basta con automatizar una tarea puntual si el resto del flujo no está alineado. ‘Si se optimiza una parte del proceso, pero la siguiente etapa no está preparada, se genera un cuello de botella. Por eso trabajamos con los clientes en mapear sus procesos, identificar puntos de dolor y construir un plan de implementación que priorice resultados rápidos’, explicó.
Ese plan permite avanzar por etapas, comenzando por iniciativas que generan impacto en el corto plazo y que, a su vez, ayudan a financiar proyectos de mayor alcance. Este enfoque busca reducir el riesgo y demostrar valor desde las primeras fases.
Otro frente clave es la integración con los sistemas empresariales existentes. Muchas organizaciones están en procesos de actualización o migración de sus plataformas, lo que representa una oportunidad para incorporar capacidades de inteligencia artificial desde el inicio. El desafío está en lograr integraciones eficientes, seguras y que realmente permitan aprovechar los datos disponibles.
En cuanto a la adopción, hay sectores que llevan la delantera. Banca, telecomunicaciones, retail y consumo masivo han sido de los primeros en incorporar estas tecnologías, principalmente por el volumen de sus operaciones y el potencial de eficiencia que pueden lograr. También destacan áreas con alta carga operativa, como los centros de atención al cliente y los procesos administrativos, donde la automatización ya está generando mejoras importantes.

El sector salud muestra avances relevantes. El uso de herramientas basadas en inteligencia artificial está ayudando a reducir el tiempo que los profesionales dedican a tareas administrativas, lo que les permite enfocarse más en la atención de los pacientes. Según Martínez, en muchos casos estas tareas pueden representar más de la mitad de la jornada laboral de un médico.
Softtek también está trabajando en industrias como seguros, donde la automatización de procesos y el análisis de datos permiten mejorar tiempos de respuesta y calidad del servicio.
La visión de la compañía apunta a que la tecnología no solo mejore la eficiencia, sino que tenga un impacto directo en la calidad de vida de las personas. Liberar tiempo, reducir tareas repetitivas y facilitar la toma de decisiones son algunos de los beneficios que ya se están materializando.
El reto para las empresas no es decidir si adoptan inteligencia artificial, sino cómo hacerlo de forma ordenada, segura y con resultados claros. La diferencia estará en la capacidad de estructurar los datos, entender los procesos y ejecutar una estrategia que convierta estas herramientas en valor real para el negocio.
INNOVATTEK 2026 también contó con un espacio para la reflexión sobre el impacto de la tecnología en la vida cotidiana. El divulgador tecnológico Joan Cwaik abordó cómo la arquitectura de las plataformas digitales está influyendo en la forma en que las personas piensan, deciden e incluso se relacionan.
Durante su intervención, explicó cómo las redes sociales y plataformas de contenido han creado lo que denomina un ‘monoambiente digital’: un entorno construido a partir de nuestras propias preferencias, donde predominan las ideas que refuerzan lo que ya creemos. Este fenómeno reduce el contacto con perspectivas distintas y limita la capacidad crítica, generando una especie de aislamiento cognitivo. A esto se suma lo que describió como ´sedentarismo mental, una tendencia a delegar decisiones en recomendaciones automatizadas, disminuyendo el ejercicio consciente de elegir.
Cwaik también se refirió al impacto de estos sistemas en las relaciones humanas, especialmente en un escenario donde las aplicaciones digitales han transformado la forma en que las personas se conectan. La abundancia de opciones y la lógica de los algoritmos han convertido muchos vínculos en interacciones mediadas por datos, lo que, lejos de facilitar conexiones profundas, puede dificultarlas. Frente a esto, planteó la necesidad de recuperar el control sobre la atención y las decisiones cotidianas, a través de acciones simples que rompan con la lógica automatizada. Como concluyó en su intervención, desconectarse, incluso de manera parcial, puede convertirse en una forma de recuperar autonomía en un entorno cada vez más mediado por la tecnología.






