Por: Andrés De Beitia, Sr. Inside Sales Director LATAM, Veeam Software.
En eventos masivos de e-commerce como el Hot Sale, el crecimiento de las transacciones digitales viene acompañado por un aumento proporcional de las amenazas. Tal como se vio durante el Cyber Monday y otras jornadas de alta demanda digital, los picos de actividad no solo representan una oportunidad comercial, sino también uno de los momentos más críticos en materia de ciberseguridad.
En este contexto, el ransomware continúa siendo uno de los ataques más disruptivos para las organizaciones. El nuevo informe sobre confianza y resiliencia de datos 2026 de Veeam, muestra una brecha preocupante entre la confianza y la realidad: mientras el 90% de los responsables de seguridad considera que su empresa puede recuperarse rápidamente de un incidente cibernético, solo el 28% de las organizaciones afectadas por ransomware logró restaurar completamente todos los datos comprometidos. En promedio, las compañías recuperaron apenas el 72% de la información impactada tras un ataque.
Esto refuerza una idea central: la resiliencia no es una percepción, sino una capacidad demostrable. En fechas de alta exposición como Hot Sale, no alcanza con asumir que los sistemas responderán. Es indispensable validar que los datos puedan recuperarse con rapidez, que las copias de respaldo estén íntegras y que los procesos estén realmente preparados para operar bajo presión.
De cara a eventos como el Hot Sale, existen cinco pilares clave para fortalecer la ciberresiliencia:
- Personas capacitadas: entrenamientos en phishing, protocolos claros de reporte y buenas prácticas en cada punto de contacto con clientes.
- Reducción de la superficie de ataque: modelos como Zero Trust, autenticación multifactor y monitoreo continuo para minimizar vulnerabilidades.
- Estrategias de respaldo y recuperación: copias inmutables, automatización de backups y pruebas frecuentes que garanticen tiempos reales de respuesta.
- Cadena de suministro segura: control sobre proveedores, accesos de terceros y plataformas de pago, cada vez más críticas en ecosistemas de comercio digital.
- Mejora continua: análisis posterior de incidentes, métricas claras y optimización constante de procesos.
Los datos también muestran el impacto concreto que puede tener una interrupción: entre las organizaciones que sufrieron incidentes cibernéticos, el 42% reportó afectación directa a clientes o usuarios, el 41% sufrió pérdidas financieras o impacto en ingresos, y el 38% registró tiempo de inactividad prolongado en sistemas críticos. En un evento comercial donde cada minuto cuenta, ese costo puede multiplicarse.
En paralelo, las tendencias tecnológicas hacia 2026 refuerzan este escenario. La adopción acelerada de inteligencia artificial, machine learning y modelos de lenguaje avanzados está impulsando innovación en áreas como detección de fraude, protección de redes y automatización operativa. Pero también amplía la superficie de riesgo. El 43% de las organizaciones reconoce que la adopción de IA está avanzando más rápido que su capacidad para proteger datos y modelos, mientras que el 42% admite tener visibilidad limitada sobre las herramientas de IA utilizadas dentro de la compañía.
Otro dato relevante es que la resiliencia mejora cuando existe inversión sostenida. El 49% de las organizaciones incrementó su presupuesto de ciberseguridad respecto del año anterior, y aquellas que lo hicieron mostraron mejores resultados frente al ransomware: la recuperación total de datos fue significativamente superior entre quienes aumentaron inversión (40% frente a 16%).
En definitiva, en un entorno donde la experiencia del cliente es determinante, garantizar la disponibilidad y seguridad de los sistemas es proteger la marca. Durante el Hot Sale, una caída operativa, una demora en pagos o una filtración de datos puede impactar de forma directa en ventas, reputación y confianza.
La ciberresiliencia ya no es un proyecto puntual ni estacional: es un compromiso permanente que combina tecnología, procesos, inversión y cultura organizacional. Porque en 2026, la diferencia competitiva no estará solo en vender más, sino en poder seguir operando cuando más importa.






