El reciente Mundial de Fútbol volvió a reunir a millones de personas frente a sus pantallas, incluyendo a trabajadores que siguieron los partidos durante la jornada laboral. Aunque el torneo ya finalizó, dejó una alerta vigente para las empresas: el uso de plataformas de streaming gratuitas o no oficiales desde los mismos equipos donde se accede a sistemas corporativos puede convertirse en una importante puerta de entrada para ciberataques.
‘Este tipo de eventos nos recuerda que la ciberseguridad no es solo un tema de tecnología, sino de comportamiento. Una empresa puede tener la mejor infraestructura, pero si un equipo de trabajo está abriendo sitios no confiables junto a los sistemas internos, esa puerta queda igualmente expuesta’, advierte Marcela Moreno, PDM de Cyber TIVIT LATAM, compañía de tecnología y ciberseguridad presente en Chile.
El fenómeno trasciende al Mundial. Según el Centro de Estudios Regulatorios y de Telecomunicaciones de América Latina (CERTAL), la piratería online genera pérdidas estimadas en más de US$ 8.000 millones al año en la región, con un impacto fiscal cercano a US$ 1.500 millones. Durante eventos de alta audiencia, como campeonatos deportivos o espectáculos masivos, aumenta significativamente la búsqueda de transmisiones gratuitas en sitios que aprovechan este interés para distribuir malware, realizar campañas de phishing o desplegar publicidad maliciosa.
Lo que vuelve especialmente riesgoso este escenario es el salto del daño individual al organizacional. Cuando un colaborador abre un sitio de streaming no oficial mientras mantiene activas el correo corporativo, la VPN o los sistemas internos, los riesgos se multiplican. En estos portales proliferan ataques de phishing (páginas falsas que imitan logins conocidos para robar credenciales), descargas engañosas de supuestos reproductores de video que instalan malware y campañas de malvertising capaces de comprometer el navegador.
En el peor de los casos, los atacantes pueden ejecutar un secuestro de sesión (session hijacking). Al vulnerar el navegador, acceden a las cookies de las pestañas corporativas abiertas y entran a los sistemas internos sin siquiera necesitar la contraseña del usuario. El trabajador no actúa con mala intención; basta un descuido personal en una pestaña para generar un incidente corporativo grave.
‘La recomendación no es prohibir que las personas disfruten de eventos deportivos o de entretenimiento durante sus pausas, sino entender que la seguridad se construye combinando tecnología, políticas claras y conciencia de las personas’, señala Moreno.
En esa línea, TIVIT recomienda a las empresas:
- Utilizar únicamente plataformas oficiales para acceder a transmisiones en línea.
- Separar la navegación personal de los sistemas críticos de trabajo y mantener actualizados equipos y navegadores.
- Activar la autenticación multifactor en todos los accesos corporativos.
- Reforzar las políticas internas con campañas permanentes de concientización, más allá de eventos específicos.






